Un error muy extendido es creer
que lo que para uno es motivador debe también
serlo para sus empleados.Para la psicología
de la conducta, a la recompensa le llama reforzador.Y
un reforzador positivo es un estímulo que
aumenta la frecuencia de la respuesta del sujeto
que lo recibe.Se llama condicionamiento al procedimiento
de introducir un reforzamiento positivo inmediatamente
después de una conducta determinada. Produciéndose
el aumento de la frecuencia de esa conducta.Es muy
importante la presentación inmediata del
reforzamiento positivo en el condicionamiento.Aquí
es muy frecuente que en los ambientes de empresa,
se tarde de proporcionar la recompensa. Con lo que
se resta poder al estímulo.El que el empleado
tenga que esperar a final de mes para recibir su
recompensa, o que se tarde varios días en
proporcionarlo por parte de sus superiores, resta
mucha efectividad en el logro de la conducta que
deseamos. Ciertamente puede haber problemas físicos
o administrativos que impiden o dificultan la inmediatez
de la recompensa. Pero debemos procurar que el intervalo
temporal entre conducta adecuada y refuerzo sea
el menor posible.
La conducta de los humanos , desde
este punto de vista, se puede plantear en el esquema
estímulos antecedentes -el entorno
que rodea al sujeto- la conducta que se produce
y finalmete las consecuencias de dicha conducta,
que pueden ser premios o castigos. Es evidente que
los empleados no son meros elementos que responden
a los estímulos, sino que también
están influidos por factores relacionados
con el pensamiento y las emociones.Su percepción
de la empresa y la confianza que le inspire,influirán
en la forma en que se percibe un estímulo
como motivador. Es decisivo una ética empresarial
por parte de la dirección del negocio y también
de los empleados. Si no la hay, el entorno percibido
por el empleado será un elemento de estrés
laboral y actitudes negativas que neutralizarán
estímulos que en otras condiciones se percibirían
como recompensantes y motivadores.
La conducta la podemos modificar
cambiando el ambiente o modificando las consecuencias
de la conducta, es decir , por sus recompensas.Cambiar
el ambiente sería -por ejemplo- instalar
un equipo de aire acondicionado, para mejorar la
temperatura ambiente, y un cambio en las consecuencias
sería mejorar las primas por un mejor resultado
en la producción.Introducir modificaciones
en las consecuencias suele ser más factible
que modificar las situaciones antecedentes de la
conducta.
Aunque el dinero es importante
para los empleados, lo que resulta más motivador
es el reconocimiento profesional que muestra vedadero
aprecio por un trabajo bien hecho.Las recompensas
deben adecuarse a la persona, a lo logrado,ser oportuno
y específico.Debemos recompensar de forma
consecuente.Las recompensas que aplique la empresa
deben ser coherentes con los valores y estrategias
del negocio.Debe contarse con la participación
de los empleados para encontrar estímulos
que resulten efectivos y cambiarse con frecuencia
el tipo de reforzador .Ya que un uso excesivo del
mismo refuerzo produce un efecto de saturación
que termina por inutilizarlo.Tenemos que ser prudentes
y no aplicar un reforzador fuera de su conexto lógico.
El primer paso que debemos seguir
es recoger datos de la frecuencia de la conducta
que deseamos modificar - lo que en psicología
se llama la línea base- en un intervalo de
tiempo dado. El segundo paso es averiguar los estímulos
que son percibidos como reforzadores para el
sujeto cuya conducta queremos modificar. En
base a estos datos construimos una lista de reforzadores.El
tercer paso es la aplicación del reforzador
e ir observando los cambios de la línea base.Comparando
la línea base con las fluctuaciones de la
conducta cuando aplicamos el reforzador, podremos
diagnosticar el grado de consecución de nuestros
objetivos.En el próximo artículo profundizaremos
en los aspectos prácticos de nuestra intervención.