La problemática de la empresa
familiar se caracteriza por sus conflictos
en políticas de empleo y retiro, definición
de rol y mando, políticas salariales y reconocimiento
del buen desempeño del trabajo. Los dueños
de la empresa familiar -y sus hijos-
creen que el trabajo en la firma es un hecho, por ser
de la familia. Por ello deben plantearse alternativas
realistas que permitan reconciliar los intereses
de la empresa familiar, con las expectativas
y capacidades reales de sus miembros. Se deben
realizar evaluaciones de intereses y aptitudes,
a los miembros que se pretende darles cargos de responsabilidad
en la gestión. A los que no tengan aptitudes
para ello, se les puede integrar como accionistas del
negocio.
Si todos hacen de todo, entonces cuando
algo fracasa todos pueden señalar a alguien y
adjudicarle la responsabilidad en la gestión.
Delimitar de forma precisa las tareas de cada miembro
es fundamental. Cuando algo falle podremos identificar
quién es el responsable, quién debe asumir
su responsabilidad respecto a determinadas acciones.
Y también para que no se pueda dar el caso, en
que determinado subordinado reciba órdenes de
dos superiores al mismo tiempo.
En las empresas familiares
sanas el control se comparte de forma abierta
y objetiva. Y los conflictos por ese tema son
poco relevantes. El crecimiento de personas y negocios
necesita que el control se comparta y la responsabilidad
complemente a la autoridad. El negocio familiar también
debe plantearse las cuestiones salariales. La extrapolación
de normas del ámbito familiar - equidad a todos
sus miembros- en el contexto del negocio -beneficio
económico vinculado las metas logradas- va a
generar situaciones disfuncionales en el negocio. Que
también tendrán consecuencias graves en
las propias relaciones familiares. Por ello es fundamental
basarse en criterios objetivos, aceptados por todos
los miembros de la familia, cuando definamos los salarios
de cada uno. La empresa familiar debe tomar como base
los salarios vigentes en el mercado y vinculados al
grado de buen desempeño del cargo. Todo ello
nos lleva a plantearnos, la evaluación realista
de las capacidades de los miembros de la familia que
aspiran a cargos directivos.
Y para finalizar no podemos olvidar
el valor del reconocimiento. El reconocimiento
del trabajo bien hecho en la empresa, está muchas
veces contaminado por las relaciones entre padres e
hijos. Si la relación familiar es patológica,
ejercerá un efecto negativo en el contexto del
negocio. Por ejemplo, las relaciones de celos de uno
de los hermanos, fomentado por uno de sus progenitores.
Generará tensiones a la hora de valorar el trabajo
bien hecho de uno de los hermanos, por parte del padre
o de la madre. La problemática familiar previa,
tiñe los conflictos que aparentemente son del
negocio, pero que en realidad tienen su origen en relaciones
familiares perturbadas.En futuros artículos desarrollaremos
conceptos y ejemplos que nos ayudarán a comprender
mejor estas familias patológicas. |