Diálogos
internos para el AT se pueden clasificar
en las tres instancias descritas -Padre, Adulto,
Niño- .Los diálogos internos de
nuestra mente están tan automatizados que
no solemos ser conscientes de ellos. Estos estados
internos pueden en ocasiones ayudarnos desarrollando
un comportamiento exitoso y en otras bloquearnos.
Cuando el yo Adulto no toma conciencia del contenido
de los diálogos internos que
van del estado Niño al Padre , inconscientemente,
es como si volviéramos a nuestra infancia.
Para el AT la madurez personal, es lograr una
comunicación tripartita entre los tres
estados del yo, que logre un equilibrio entre
estas instancias dentro de la mente del individuo.
Cuando se producen intromisiones de diálogos
procedentes del Padre o del Niño, en el
Adulto, el Adulto cree que esta información
es real, a pesar de no ser racional. Se internaliza
superponiendo espacios del Padre y del Niño
en el Adulto, este hecho dificulta el buen funcionamiento
del Adulto. El Padre comienza a formarse alrededor
de los ocho años. Previamente , las influencias
y grabaciones parentales -los conceptos mentales
que aprendemos de nuestros progenitores- se inscriben
en el Niño. A partir de los ocho años
los mensajes de los padres, verbales y no verbales
,se graban sin análisis del Pequeño
Adulto, por respeto o temor a la autoridad, en
el incipiente Padre Interno del niño.Cada
uno de los progenitores usará alternativamente
su Padre/Adulto/Niño con sus hijos de modo
que los tres estados del yo, quedarán registrados
en el estado Padre -modelo de comportamiento paterno/materno
que aplicará cuando llege a la madurez-
de cada hijo. Con ello el Adulto se subdivirá
en:
Padre Adulto: Ética
racional,universal,actualizada a los nuevos datos
y situaciones.
Adulto de Adulto: Centrado
en el pensamiento racional.
Niño de Adulto:
La simpatía y astucia de los diplomáticos
o negociadores.Encanto personal con racionalidad.
Estas tres instancias descritas
definirán el estado Adulto del individuo
que como hemos explicado anteriormente tendrá
que buscar un equilibrio con las instancias Padre
y Niño, que no debemos confundir con las
categorías en que se subdivide el Adulto. |