"El respeto a la Constitución
, y su defensa cuando es vulnerada, son la clave del
sistema que nos permite convivir civilizada y pacíficamente.
Marcan también la diferencia entre los pueblos
libres y los que no lo son. En 1978, España se
dotó de la Constitución más democrática
y consensuada de su historia, basada en tres valores
clave: la unidad de la nación, las libertades
y la reconciliación final y oficial entre los
vencedores y los vencidos de la guerra civil, ya lograda
en la sociedad muchos años antes. Ninguna
otra ley obtendría hoy tal consenso, y
por ello tal valor para nuestra convivencia. Como
toda obra humana, tiene defectos, y puede y debe
ser reformada. Pero sus virtudes han traído
al pueblo español una larga época de paz,
libertad y prosperidad, que sería una locura
poner en riesgo.
Algunos partidos y políticos
rechazaron la Constitución , abierta o solapadamente.
Sus métodos los definen: el asesinato, en sus
formas más cobardes, de cientos de personas,
o la connivencia política con los asesinos; el
ataque a los derechos ciudadanos, sobre todo en Vascongadas
y Cataluña; el recurso a los antiguos odios
mediante una propaganda de revancha, casi siempre falsaria,
sobre la guerra civil; la terca corrosión de
la unidad de España cultivando el agravio y el
narcisismo regional, vieja técnica totalitaria.
Esos partidos estuvieron siempre muy
lejos de sus objetivos. Pero hoy el gobierno, en alianza
de hecho o de derecho con ellos, procura con actos consumados
y fraudulentos la quiebra de la Constitución
, sacrificándola a una "paz" con los
asesinos tan imaginaria como la "guerra" que
vendría a detener. Mientras nuevos fenómenos,
como el terrorismo islámico, aumentan la incertidumbre.
Tal alianza ha transformado en su contrario
el Pacto Antiterrorista y por las Libertades, e intenta
reducir España a un inviable conglomerado de
naciones inventadas, sin apenas lazos políticos
o sentimentales entre ellas, mutuamente resentidas,
irrisorias en el plano internacional y peones de los
intereses de otras potencias. El plan se combina con
una alianza internacional de dictaduras, llamadas pomposamente
"civilizaciones", entre ellas algunas muy
agresivas hacia España. Esta involución
antidemocrática divide a la sociedad española,
abocándola a una crisis de imprevisibles
consecuencias.
Frente a la involución, nosotros,
españoles dispuestos a defender nuestra libertad,
alzamos la bandera de una España unida y democrática,
garantía de la única paz y estabilidad
admisibles. Y llamamos a los ciudadanos y a sus asociaciones
a impulsar un movimiento por la Constitución
, que alerte a la totalidad de la población y
restablezca el imperio de la ley. En las manos de todos
está impedir un nuevo fracaso histórico
de nuestra convivencia.
Ciudadanos por la Constitución
PÁSALO A TODOS TUS CONOCIDOS
Bitácora “Presente y
Pasado”, Pío Moa, http://www. libertaddigital.com
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